jueves 20 de octubre de 2011

La pagarás

Soy el detective Dempotti. Estoy a cargo de la investigación del caso del Pai de Barracas. Anteriormente no había visto cosa igual; tengo más de 30 años en esta profesión, he visto situaciones de todo tipo pero esta realmente me impactó. Comenzaré a contarles desde el comienzo.
Benjamín Urdiales era un joven apuesto de 28 años. Empleado administrativo, con un pasar económico acorde a la época en que esto sucedió. Ahorrando peso a peso consigue comprar un departamento en la calle California al 1700, en donde convive con Mariana Monteverde, la mujer a la cual amaba.
La relación entre ellos era normal, con sus altibajos como lo tiene cualquier pareja; se querían y respetaban mucho hasta que el Sr. Urdiales comenzó a frecuentar nuevas amistades. Empezó a salir sin ella, sólo con sus nuevos amigos; llegaron las demoras de regreso a casa y las llamadas misteriosas cada vez más frecuentes.
Una tarde, Mariana sale a caminar sola (como antes lo hacía con él) y en la mesa de un bar lo ve a Benjamín besando a otra muchacha; allí mismo fue hasta su departamento, empacó sus cosas, escribió una nota de despedida y se marchó a la casa de sus padres.
Pareciera que él necesitaba eso para darse cuenta de lo que estaba haciendo mal ya que apenas leyó la carta se dio cuenta del daño que le había causado al amor de su vida.
Intentó por todos los medios recuperarla pero no lo consiguió. Finalmente Mariana había logrado rehacer su vida amorosa al lado de otro hombre y no había nada que él pueda hacer según ella.
Pasados 2 años de la ruptura, Benjamín encuentra un aviso del Pai Amadeus, quien aseguraba una pronta unión de parejas. El muchacho, aun sin poder olvidarla, decide visitarlo ya que la dirección no era muy alejada de donde vivía. Luego de solicitar un turno, Amadeus lo recibe y le comenta acerca de sus trabajos para lograr efectivamente el retorno de Mariana; sólo era necesaria una fotografía de ella y algunos datos personales.
Urdiales comenzó a visitar más seguido al Pai quien le aseguraba un resultado favorable; de hecho, ellos habían tenido algunos encuentros amistosos pero aun la jovencita continuaba en pareja con el otro hombre.
Al correr los meses, Benjamín se impacienta y pregunta a Amadeus si no puede acelerar las cosas. Éste le contesta que si pero que es algo riesgoso. El joven no deja que termine de explicarle y acepta lo que sea.
Luego de unas semanas, suena el teléfono en la casa de Benjamín. El número lo identifica como el de Mariana. Atiende apresurado y alegre pero del otro lado escucha la voz de la madre que le informa el suicidio de la muchacha.
Él se queda sin salir de su departamento por varios días; no se escuchan ruidos ni hay movimientos.
Cerca de las 22:30hs del día miércoles 29 de julio, 10 días después de la muerte de la Srita. Monteverde, Benjamín sale de su departamento sin siquiera mirar a los vecinos que lo cruzan en el hall y vuelve pasadas 2hs cargando una valija. Desde ese día, todo volvió a la normalidad: retorna a su trabajo, se escucha la TV y música encendida; recibe la visita de amigos… Por su propia suerte, el joven había podido superar aquello sucedido.
Pasan los días, las semanas, y el viernes 18 de septiembre de 1987 recibimos un llamado en la departamental. Era un vecino del edificio de Benjamín quien denunciaba olores nauseabundos sufridos desde hace días y provenientes del Dpto. C del 5to piso. El hombre indicó que varias personas se habían quejado con el encargado pero éste indicaba que el dueño de la vivienda estaba de viaje. Se recibieron varias denuncias por el mismo motivo durante el transcurso de esa semana. Por ese motivo, se dirigió una patrulla al lugar.
A mí me llaman a las 23:15hs del jueves 24 de septiembre, día en que los oficiales visitan el lugar, para informarme que el olor era realmente insoportable y que inundaba casi toda la instalación. Se debía hacer algo.
Después de conseguir los permisos y órdenes correspondientes, se procede a ingresar. Allí encontramos lo trágico: manchas de sangre por toda la habitación, las paredes pintadas por dedos color rojo intenso; en el dormitorio, sobre la cama también empapada, vemos tres extremidades de un cuerpo humano con heridas y golpes. Desde la cocina me llama a los gritos uno de los oficiales; antes de entrar veo como las moscas están invadiendo el lugar, y al cruzar la puerta, lo peor… Un bate de béisbol completamente ensangrentando, y al lado, en el suelo y sobre un gran charco de sangre, un torso junto al cráneo de un hombre completamente desfigurado a golpes. Pudimos ver que de la boca se asomaba un papel, luego descubrimos que decía sólo dos palabras: POR MARIANA.
Pasados unos días logramos identificar el cuerpo como el de José Luís Iriarte, el Pai Amadeus, el cual estaba denunciado desaparecido hacía unas cuantas semanas.
¿Y Benjamín? Aun nos encontramos trabajando en localizar el paradero del Sr. Urdiales…

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