miércoles 2 de noviembre de 2011

Diferencias sexuales.


Las mujeres tenemos por costumbre decir que son todos iguales, y ellos se enojan cada vez que los acusamos de eso y se excusan bajo la frase “yo soy distinto”.
Como esta situación viene repitiéndose una y otra vez en todos los casos, me sentí casi obligada a pensar y reformularme si eso de que son cortados todos por la misma tijera es tan cierto como mi género lo afirma.
Analizando la cuestión (debo reconocer que también influenciada por algunos monólogos de stand up escuchados por ahí) llegué a una conclusión: los hombres no son todos iguales sino que se los pueden diferenciar en dos grandes grupos: los que te quieren coger, y los que ya te cogieron.
El que te quiere coger es un divino total, casi el hombre ideal: te llama todos los días para saber cómo estás, vive enviándote mensajes de texto para preguntarte cómo te está yendo en el día, se preocupa por vos, te hace regalos, te lleva a pasear, aparece con ramos de flores o cajas de bombones (o las dos), le gusta lo que a vos te gusta, le resulta interesante hablar de lo que sea, te presta atención cuando le hablás, te acompaña hasta a visitar a tu abuela internada en un geriátrico y se preocupa por ella!! Pero claro, todo esto lo hace con un sólo objetivo: cogerte. Una vez que lo logra, pasa a formar parte del segundo grupo.
El que ya te cogió simula estar escuchándote cuando le hablás pero en realidad está pensando en lo buena que está la nueva compañera de trabajo, te llama sólo cuando necesita un favor, ¿regalos? ¿flores? ¿bombones? ¿qué es eso?, podés estar contándole el drama de tu vida que él va a seguir mirando ese bendito partido de fútbol sin inmutarse, ¿demostraciones de afecto? ¿para qué?, no te halaga nunca, dejaste de ser su princesa para pasar a ser “la loca” o “la bruja”, es escalógico al extremo delante tuyo y lo festeja, jamás recuerda lo que le dijiste media hora antes porque claro, estaba fantaseando con su compañerita de laburo.
Nos guste o no, tenemos que reconocer que esta teoría y diferenciación no está muy alejada de la realidad. Igualmente, quien me conoce sabe que me gusta ser justa con las cosas, así que haciendo un análisis más profundo también logro separar a las mujeres en dos grandes grupos (nosotras tampoco somos todas iguales!!!) y manteniendo la misma línea de pensamiento anterior, puedo afirmar que dentro del género femenino están, por un lado, las bien cogidas, y por el otro, las mal cogidas.
Las bien cogidas siempre se ven espléndidas, caminan erguidas, con la frente en alto, sonrientes ante quien se les cruce, tienen ese carisma a flor de piel, la piel suave y tersa, se visten de última moda, nada borra su sonrisa, podés cruzarlas a las 5 de la mañana de un lunes que ellas van a estar divinas, saben atrapar la mirada de cualquier hombre, demuestran una seguridad absoluta.
Ahora bien, en el otro rincón están las mal cogidas. Estas pobres criaturas son la cara opuesta: 30 años y aun tienen acné, lloran por cualquier cosa, hace meses (o hasta años) que no pisan una peluquería para un baño de crema al menos, se visten con lo primero que encuentran (generalmente colores apagados), su mejor plan (o el único que les queda) para un sábado a la noche es meterse en la cama a mirar películas y comer chocolates… sola!!! Hace tiempo no se compra ropa ni zapatos nuevos, parecen (y es así) estar amargadas con la vida, crean un blog para poder expresarse libremente y sen tir se escu cha..... da…
Bueno basta! El análisis terminó acá!!!!!

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